25 de julio de 2011

Encuentro (poesía)


Cuando encuentres en la flor
ese bendito beso
que quiere pintarte el cielo
con perfume y con color…

Cuando aspires el olor
del sol de la mañana
que te abraza en su mirada
con el más dulce candor…

Cuando pulses el calor
de los años de la anciana
y te llore la mirada
ante el odio y el dolor…

Cuando en arresto de amor
dejes volar de su nido
a ese niño en ti dormido
habrás encontrado a Dios.

25 de junio de 2011

Pregón en año jubilar (poesía)


¡ Qué maravilla Señor ¡
qué generoso eres conmigo
me has dado tanto…¡todo!
te has dado Tú en un suspiro.

Y ahora…este regalo
esta maravilla del siglo
soy protagonista de una historia
que pocos han vivido.

Año Jubilar
año de fiesta, de perdón, de alegría
año de condonar las deudas
de olvidar ofensas y sanar heridas.

Año de encuentro contigo
con tu misericordia
con tu rostro materno
año de lavar las manos
y estrenar un corazón nuevo.

Pero, no es visitando los lugares santos
donde te veré encontradizo
no es procurando indulgencias
que quiero caminar contigo.

Quiero visitar los santos lugares
allí donde se encuentra el pobre
el enfermo, el oprimido
allí donde hay hambre y sed de justicia
donde Tu rostro está escondido.

Sólo allí podré encontrarte
en la sonrisa de los sencillos
de los sufridos, de los angustiados
de los marginados, oprimidos.

Sólo así podrás mirarme
y hacerte uno conmigo
no puedo procurar indulgencias
si no me he abajado a los míos…

no puedo pedir perdón
cuando la injusticia me grita clemencia
no puedo tener limpias mis manos
si no las tocan la miseria
la de ellos, la de los míos
la de los cercanos y la de los lejanos
la de una humanidad que está presente y olvidada
dolida y ensangrentada.

Es año jubilar
¡ un año de fiesta !
y yo quiero sentir tu perdón
quiero vivir tu presencia.

Quiero encontrarme contigo
en esos santos lugares
en donde germine el amor
la fraternidad, la alegría
en donde pueda mirarte a los ojos
en la sencillez de la vida…


23 de enero de 2011

Mi visita al Blue Mall de Santo Domingo... (Reflexión)

Hoy he llegado a Santo Domingo, R.D. Me han recibido los Voluntarios Claretianos, junto al P. Demuel y a un joven (Kevin) de San Francisco de Macorís.  Decidieron aprovechar mi visita para ir a conocer un nuevo centro comercial de la ciudad llamado "BlueMall"...
Al llegar, me dí cuenta que el lugar contrasta enormemente con la realidad que viven miles de dominicanos (al menos de la inmensa mayoría de los que conozco de este pueblo).
Mientras me internaba en ese hermoso centro comercial, me preguntaba quiénes serían los clientes de allí.  Pensé que en alguna esquina me iba a tropezar con algún artista de cine, con algún deportista famoso o tal vez con el mismo Presidente de la República.  No sería sorprendente.  El lugar está muy apropiado para recibir al más alto dignatario.
Me sentía en un mundo extraño, elegante, hermoso y fantasioso.  Un mundo llego de glamour, de piezas de ropa de la más alta costura,  calzado de diseñadores famosos, de nombres italianos, españoles, franceses… accesorios elegantes, bolsos increíbles y vidrieras que dejaban extasiados a los visitantes.
Quedé impresionada al ver que en cada tienda, todas exclusivas, se encontraba un par de caballeros en la puerta,  esperando a que el cliente eligiera entrar a adquirir los productos de la empresa para quienes trabajan.  Todos ellos, vestidos de modo impecable, sin una arruga que distrajera la mirada del consumidor y  mostrando una sonrisa que supongo tomaría muchas horas de ensayo en su adiestramiento laboral.    
Decidí entrar a una joyería por curiosidad, y también porque me parecieron muy simpáticos los caballeros que custodiaban la puerta.  Al acercarme, la puerta se abrió de modo mágico, no por un sensor electrónico que responde a reflejos o movimientos, sino por las manos de los dos caballeros “guardianes” que no tan solo evitaron que yo tocara la puerta sino que me dieron la más cordial bienvenida y me mostraron una hermosa dentadura que indicaba  sumo cuidado en la salud oral.
Eran jóvenes, tal vez demasiado, de rostros amables y agradables que parecía que agradecían que al fin pudieran practicar el protocolo de bienvenida conmigo, porque eso sí, en la tienda estaban sólo ellos dos, una joven muy elegante que aguardaba por mi y dos caballeros más que custodiaban las mesas laqueadas y relucientes de líquido de brillar madera.  ¿Clientes?  No , no había ninguno.  Por eso tal vez, me sentía tan extraña en aquel Centro Comercial porque contrasta brutalmente con el bullicio y el tumulto de personas que me encuentro en los lugares donde visito cuando necesito adquirir algún bien.
Aquí no tenía que repetir hasta el cansancio, el consabido: “con permiso”, “perdone usted” etc…cuando deseo abrirme paso entre la multitud. Aquí no tenía que subirme sobre las puntas de mis pies para alcanzar estatura y poder mirar por encima de otros alguna vidriera que mostrara lo recién llegado a la tienda.  Aquí no tenía por qué preocuparme por avanzar a llegar a un lugar antes de que se agotaran los productos en liquidación del día, porque aquí no existe esa palabra.  Por eso me sentía extraña, y no caminaba, sino que mis pies flotaban sobre el terrazo recién encerado.
Jamás me han llamado la atención las joyas, a pesar de mi naturaleza femenina, no ha sido nunca materia de distracción y mucho menos de tentación.  Pero aquella tienda me llamó mucho la atención.  Las lámparas combinaban perfectamente con unos muebles de caoba que guardaban celosamente las joyas más esquisitas.  El rótulo de la tienda era sencillamente una obra de arte, letras sobre un óleo que definitivamente debía ser de un gran pintor dominicano.
La joven elegante me recibió con la misma sonrisa que me habían mostrado los caballeros de la entrada.  Me dijo su nombre y expresó su gran alegría y agradecimiento por haberla visitado.  Inmediatamente indagó mi necesidad.  ¿Una sortija, un anillo, un collar de perlas o tal vez un reloj? 
¡Un reloj! Eso, quería verlos, al fin y al cabo es lo que me menos me desagrada mirar.  Y me acompañó a ver su inventario.  Había relojes de todo tipo, en oro, en plata, con safiros, con diamantes, con esmeraldas…pero pregunté por uno muy sencillo, nada llamativo, sin piedras incrustradas, solamente la esfera y un sencillo brazalete.  -¿Ese?  ¿pero de verdad es ese el que le gusta? Me preguntó extrañadísima.  ¡Sí! ¡Es ese el que me gusta! ¿Cuál es su precio?......
Casi me desmayo cuando me dijo que eran solamente $8,900.00 dólares…¿”solamente”?¿Y aquél que tiene un pequeño rubí en el centro? - Ahh…ese cuesta $22,500.00….-Ohhhh
Luego de mirar mi muñeca que lucía un reloj de $10.00 (de los que adquiero en los aeropuertos) y el que nunca me ha dejado de dar la hora, dí las gracias y salí.  Bajé la escalera mecánica hacia el estacionamiento y ya en el carro repasé mi corta visita al Mall.  Y me pregunté…
¿Alguna vez visitará este lugar el padre de familia luego de haber trabajado su conuco tras muchas horas de haberle ganado a la tierra la yuca, el ñame, la auyama?   ¿O la mujer luego de un día de labores en su casa, de preparar los alimentos para la familia, de haber llevado y traído a los niños a la escuela?  ¿Conocerán este lugar los maestros que trabajan doble jornada porque una no es suficiente para sostener la familia? ¿Comprarán su ropa y calzado los jóvenes que venden viandas en las mañanas y estudian en las tardes?  ¿Quiénes vendrán aquí?
Pagué con un token el estacionamiento y respiré profundamente.  Y llegué a una conclusión.  Estoy segura que este lugar será visitado por algunos como yo, en respuesta a la curiosidad, otros en búsqueda de un espacio para la fantasía, otros tal vez para sentirse orgullosos de que el progreso sigue en aumento en su tierra.  Irán también aquellos para quienes definitivamente ha sido creado el lugar, los de una alta estrata social, los de gran gusto por las cosas finas y elegantes y con poder adquisitivo y los que sencillamente van a soñar una vida “mejor”.
Yo, salí contenta y profundamente agradecida.  Porque confirmé una vez más que soy inmensamente agraciada y bendecida.  Tengo un reloj de $10.00, calzaba unos tenis de Kmart y vestía con unos pantalones casuales de Kress, y de igual modo me abrieron la puerta unos elegantes caballeros, me mostraron un lujoso inventario de joyas y me desearon una feliz tarde. 
Y vaya que fue una muy feliz, porque afuera una vez más respiraba el mismo aire que respira este bendito pueblo dominicano, impregnado del sudor que alberga el conuco, de los niños que trabajan en la calle, de las madres que alimentan y sostienen la familia, de jóvenes que estudian y se preparan para lograr un mejor mañana, y sobre todo en compañía de un grupo de voluntarios que experimentan el Amor en medio de la gente sencilla y pobre de este país, de la gente que seguramente nunca podrán experimentar que dos elegantes caballeros le abran las puertas y le muestren una dentadura perfecta.

20 de diciembre de 2010

¿Para qué sería el huevo? (Reflexión)

La planificación se había hecho de modo cuidadoso:  hoy era día de madrugar y de saludar al  “Sol que nace de lo alto” al son de la música, de la alegría y de las ansias que tengo de celebrar esta fiesta.  La ropa se había separado para no perder tiempo en la búsqueda de aquello que quede cómodo y que mejor me proteja del frio (aún la tos no se despide).  Había reservado en la cocina un huevo, sí , un huevo.  Era la aportación que habían pedido para la misa de hoy.

El reloj despertador se conspiró conmigo para anunciarme que el momento había llegado.  Y así a las 5 de la mañana y de modo musical, cumplía con nuestro pacto.  ¡ Y muy bien ! De pie, con el mismo entusiasmo con que me metí a la cama anoche, saboreando lo que sería la mañana de hoy, de igual modo saludé el nuevo día y comencé a vestirme.  De repente…percibí que el acostumbrado silencio que abraza mi casa a esa hora del día, se había herido con un sonido que realmente adoro, pero que precisamente hoy no me causaba ninguna alegría escuchar:  estaba lloviendo…Y con la lluvia un viento frio que amenazaba con acrecentarse y que retaba a mi bronquitis a retornar …
De nuevo a la habitación…
No sé cuánto tiempo duró mi estado de incredulidad y de no saber cómo realmente me sentía.  La sensación era como si me hubiera desinflado lentamente hasta no quedar ni una molécula de aire en mi cuerpo.  Me asomé a lo más profundo de mi sagrario.  Ya hace mucho tiempo que no me doy el lujo de ignorarme.  Quería, necesitaba saber qué sentía,  ¿por qué el cambio de planes no me dejaba reaccionar, al menos concientemente?
Y me encontré (para mi grandísima sorpresa) con una mujer.  La niña no se encontraba y en su lugar había una mujer que me miraba de modo suave pero largamente.  Y comprendí en ese mismo instante que mi confusión y mis interminables minutos en actitud inerte respondían a que la mujer había enviado a la niña a jugar a otra parte.  Ella era ahora la que miraba, la que sentía, la que reaccionaba.  Claro, si hubiese estado la niña allí,  hubiese sido mucho más fácil reconocerla.  Su acostumbrado llanto, y terquedad infantil le hubiese dado cauce fácil a las emociones que hoy no sabía manejar porque ¡ ni siquiera sabía llamarlas por su nombre!  En cambio, la mujer se había adueñado del momento. 
Calma, serenidad, tranquilidad…confianza.
Hoy, no pude saludar al Sol que nace de lo Alto con música jíbara, pero pude ofrecerle con humildad la aceptación de Su Voluntad, pude ofrendarle mi paz, mi alegria y mi gratitud por haberme permitido hacerle un guiño al despertador un día más y por dejarme disfrutar de la lluvia, que tanto me gusta mientras rezaba los laudes.
¿Y el huevo...para qué sería el huevo? 

16 de diciembre de 2010

No cabe duda de que el Sol siempre termina colándose por la rendija de mi ventana…(Reflexión)

Llevo ya varios días en la casa, entre mi cuarto, mis libros y mi computadora.  Donde he tenido horas de mucha incomodidad  por la bronquitis que me aqueja;  por las horas de completa pasividad, (actividad que demanda un gran esfuerzo de mi parte) por la ingesta no deseada de medicamentos y por la tristeza de no poder participar de las misas de aguinaldos.  Todo ello me orilla por momentos e irremediablemente a experimentar sentimientos que algunos podrían mal llamar:  frustración. 
También es cierto que he saboreado muchísimo de espacios sosegados de oración, de la Presencia del Amado, de lectura profusa y también de horas de esparcimiento frente a la pantalla del televisor.
De momento, en ese temporal hueco de mi existencia, las voces…
Hay unos niños que han decidido renunciar a alguno de los regalos que habían pedido a los Reyes, para compartir el importe del costo de los mismos con los niños de Jimaní… hay unos niños que han podido por unos instantes despertar del hipnotismo del consumismo, hay unos niños que han atisbado la generosidad, hay unos niños capaces de pensar en otros menos afortunados que ellos..hay unos niños que han optado por el amor…
Una media hora más tarde: los papeles en mis manos.  Unos recortados con la impulsividad y alegría infantil, otros cuidadosamente doblados.  Algunos con escarcha, con dibujos, otros con los restos de alguna bebida o comida. Y en todos ellos:  honestidad, un deseo profundo de la trascendencia y mucha ternura. 
Me reí muchísimo al enfrentarme a mi ignorancia ante los juegos electrónicos de moda…y ante los nombres de artículos que jamás había escuchado y que denuncia la ausencia de niños en mi familia. Me emocioné hasta las lágrimas ante la inocencia (que siempre me puede) de corazones blancos, ante las expresiones nobles, ante confesiones de las renuncias voluntarias porque quieren que otros tengan un poquito de la “felicidad” que a ellos le sobra…son niños..sencillamente, niños.
Niños que además de renunciar a un poco de dinero, de satisfacción, a un juguete o a una prenda de vestir…serán capaces de compartir con otros una Navidad diferente.  Niños que sin imaginárselo permitirían que el Sol terminara  colándose por la rendija de mi ventana…una vez más.

10 de diciembre de 2010

Pregón Navidad 2000 (escrito)


“No teman, la PAZ sea con ustedes, bendigan al Señor por siempre”. (Tb 12,17)
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Esta noche resuena en mi garganta el eco de San Francisco de Asís cuando pedía paz para los hombres, para los animales, para las cosas, paz a la hermana luna, paz al hermano sol…paz, paz a todos ustedes…

¿Por qué quiero hablarles de paz?

Porque quiero transformar el odio en amor, la tristeza en gozo, la angustia y desesperación en esperanza, la enfermedad y la muerte en vida y resurrección.

“Yo estableceré la PAZ en su país y dormirán sin que nadie les moleste”. (Lv 26, 6)

¿Por qué quiero anunciarles paz?

Porque anhelo ver amanecer una luz radiante en tantos rostros sombríos, en tantas vidas apagadas, en tantos corazones solitarios, en tantos pueblos que viven en tinieblas y sombras de muerte.

¿Por qué busco la paz?

Porque sé que Dios quiere que el hombre sea libre, Dios quiere que el hombre sea feliz.  Dios quiere que el hombre tenga paz.

Me urge anunciar la paz, para que con más testimonio que palabras, seamos capaces de preferir la generosidad en lugar del egoísmo, la acción en lugar de la comodidad, la confianza en lugar del orgullo, el perdón en lugar del resentimiento, la verdad en lugar de la mentira.

“No hay PAZ para los malvados, dice Yahveh”.  (Is 48, 22)

El hombre necesita vivir en paz, el hombre anhela la paz, y ha estado siempre en busca de ella.  Me vienen a la mente el recuerdo de tantos hombres que se han sentido interpelados, urgidos, hambrientos de paz y de justicia:   Ghandi, Martin Luther King, Mandela, Madre Teresa, Juan Pablo II…y tantos otros que han llegado hasta ofrendar su vida en búsqueda insaciable de la fraternidad.

“Bienaventurados los que trabajan por la PAZ, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.  (Mt  5,9)

Pero el hombre ha sufrido su impotencia, y su limitación y se ha confrontado con su realidad.  No podemos conseguir la paz, no hemos sido capaces de inventar una tecnología que lo logre, y no la conseguiremos por nuestros méritos ni nuestros esfuerzos.  Nuestras manos son infecundas si están sostenidas por algo y no por Alguien.

Pero, no hay por qué desanimarse, esta noche yo les he traído una gran noticia:
Alguien que hace 2,000 años nación en Belén, de una Virgen llamada María, un Niño, Dios-con-nosotros, abrazado amorosamente por su Madre, bajo la atenta mirada de San José, al calor de los animales, y en compañía de los sencillos y humildes, ese Alguien sí saciará nuestra sed, ese Alguien sí es capaz de transformar nuestros sepulcros en ríos de agua viva!  Ese Alguien llenará nuestro corazón, porque es lo Único que nos traerá PAZ.

¡ ESE ALGUIEN ES JESUCRISTO!  ¡ JESUCRISTO ES NUESTRA PAZ!

“Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado.  Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre “Maravilla de Consejero”,  “Dios fuerte”, y “Siempre Padre”, “Príncipe de PAZ”. (Is 9,5)

Jesucristo es el centro del cosmos y de la historia.  Quien se acercó aquella noche en Belén y que se acerca en esta noche a nosotros sin saber de qué modo ni por qué caminos, pero que ciertamente sale a nuestro encuentro.  ¡Esta es la buena noticia!  Jesús se nos da, Jesús se nos ofrece, Jesús quiere quedarse con nosotros esta noche y siempre…

Y es a Jesús a quien cantaremos esta noche y en un himno de alabanza gritaremos con la voz potente del Evangelio.  “El Dios de la PAZ esté con todos ustedes, Amén”!  (Rm 15,33) 

25 de julio de 2010

Si pudiera (poesía)


Si pudiera cerrar los ojos
y detener el tiempo
si pudiera ser yo paloma
y levantar vuelo.

Si pudiera abrazar el aire
si pudiera besar el viento
si pudiera sembrar montañas
si pudiera pintar el cielo.

Si pudiera ser yo la ola
que va creciendo, creciendo
si pudiera ser yo la orilla
Para inundarme de besos.

Si pudiera ser arcoíris
si pudiera ser una rosa
sin que las espinas lastimen
al que se acerca y la toca.

Si pudiera alcanzar una estrella
si pudiera convertirme en ave
¡ si pudiera tener mi bandera
libre y sola como el aire…!

PREGÓN 1er CONGRESO MUNDIAL COLEGIOS CLARETIANOS (escrito)


No hermano mío, no sueñas…has oído bien.  Son los compases que nos despiertan de un largo letargo…los que se asoman a nuestros sentidos para hacernos sentir que la sangre se alborota toda al compás de los tambores.  

Ven hermano mío, no, no estás soñando, estás escuchando bien; es el ritmo antillano que anuncia bañado en gozo que el gran momento ha llegado.

Se han cruzado las fronteras, y es aquí, hoy y ahora en que se encuentran norte y sur, este y oeste cargado de colores, de rostros, de razas…Y hemos llegado hasta aquí rotos de la sed del encuentro, urgidos por la misión y llenos de esperanza.

¡CONGRESO DE EDUCADORES CLARETIANOS!  ¡ El primero!, el que inicia su jornada un 16 de julio, en nuestra gran fiesta Claretiana!  Hace ya muchos años que Claret comenzó esta gran obra.  Hoy, 153 años después, su ardor misionero nos sigue quemando y nos empuja a seguir trabajando a favor de la evangelización de los pueblos utilizando todos los medios y en todos los tiempos.

Sean todos bienvenidos, en donde la Misión Claretiana se ha insertado, sean todos bienvenidos.  ARGENTINA, BRASIL, CHILE, COLOMBIA, COSTA RICA, ESPAÑA, INDIA, ITALIA, JAPÓN, PANAMÁ, PARAGUAY, PERÚ, PORTUGAL, PUERTO RICO, REPÚBLICA DOMINICAN, VENEZUELA…

Todos entonaremos un canto monorrítmico y encenderemos al mundo entero con el fuego del divino amor, como decía nuestro Fundador.  Hasta aquí llegaron con frágiles faroles en las manos…manos de los más nobles educadores.  Y habrá cruce de sombras frente al fuego, y habrá apertura y amor en nuestro encuentro y se abrirán los corazones y se avivarán los sentimientos.  Y Dios se hará grande entre nosotros, y surcará nuestros pensamientos y se hará uno más, norte, sur, este y oeste pero sobre todo, será el centro.  Y al final del Congreso ya no regresarán los faroles, porque el fuego se habrá hecho voraz, grande, será intenso y entonces serán gigantes fogatas las que pincelarán de rojo al mundo entero y borrarán la oscuridad y entronarán la Luz del Eterno!

Y habrá pluralidad de culturas y diálogos y seremos profetas en nuestro tiempo; y seremos una voz como la de Fray Antonio de Montesinos que desde esta tierra quisqueyana gritó:

“Esta voz, dijo él, que todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes.  Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible y servidumbre a estos indios?  ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas de ellas, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido?  ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dáis incurren y se os mueren, y por mejor decir, los matáis, por sacar y adquirir oro cada día?  ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine, y conozcan a su Dios y creador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos?  ¿Estos, no son hombres?  ¿No tienen almas racionales?  ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos?  ¿Esto no entendéis?  ¿Esto no sentís?  ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letártigo dormidos?  Tened por cierto, que en el estado (en) que estáis no os podéis más salvar que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo”.

Seremos voz profética, y lo haremos con dignidad porque sembraremos no nuestras palabras que son limitadas, sembraremos SU PALABRA…

Palabra que ilumina el camino, nuestros centros, nuestros niños, palabra que marca el compás de nuestras vidas, y van surcando nuestro tiempo.

Vengan hermanos míos, sean bienvenidos todos a este encuentro…a esta bendita tierra antillana que nos acoge en su seno, bordeada de hermosas playas, preñada  de sol y versos…¡REPÚBLICA DOMINICANA!  tierra abrazada al fuego, hermana flor caribeña en donde engendraremos una nueva educación matizada de un sin fin de sabores y pueblos.  Una nueva educación llena de esperanza, de ardor misionero, encarnada en cada paso que demos, una misión Claretiana que desborde el universo.

Hoy encendemos la antorcha que alumbrará la apertura al Congreso, iniciando un nuevo amanecer en la historia Claretiana…en donde reconoceremos la heroicidad de los primeros misioneros que sostuvieron en sus manos el cirio incandescente de la fe y nos han legado este encuentro.

¡ PRIMER CONGRESO DE EDUCADORES CLARETIANOS…GRAN ESPERANZA DE ESTE TIEMPO!

Mirada de niño (poesía)


Hay un niño sentado
soñando sus miserias
con los recuerdos asomados
en oscura pestilencia.

Tiene el corazón raído
al igual que su pantalón
lleno de remiendos y parchos
que ya olvidó el color.

Tiene rota su infancia
y marchita su existencia
viviendo entre las sombras
atestado de inocencia.

En compañía de su perro
escudriñando su llanto
que en madeja azucarada
le comparte su plato.

Deshilando las nubes
persiguiendo estrellas
preñándose los huecos
con caricias viejas.

Dibujando alegrías
caramelos, sorpresas
navegando ilusiones
inventando un planeta.

Alguien lanzó unas monedas
que han sonado al caer
y te he visto a Ti nacer
vistiéndote de pobreza.

Y hoy Tú en ese niño
me vuelves a ofrecer paz
me revistes con dignidad
me das ternura y tibieza.

Me estrenas una esperanza
que siempre en Ti es novedad
y a un delicioso manjar
me convidas a tu casa.

Y me arderá el corazón
cuando te vuelva a encontrar
y con tu misericordia sanar
mi más oscuro rincón.

Me muero por la ilusión
de verte en la fracción del pan
porque te me quedarás
empapándome de amor.

Y como oveja y pastor
tendremos el gozo y la paz
de habernos vuelto a abrazar
en la dulce reconciliación.

Hay un niño sentado
soñando sus miserias…
pasando hambre y desnudez
y escuchando el sonido
de unas monedas caer.

Tejedor de mortales (poesía)

Tejedor de mortales
que pintaste las rosas
madrugaste maizales
que encubriste de niebla
mis colinas y valles
que en azul cristalino
bautizaste los mares.

Alfarero del alma
que soplaste ternura
y amasaste bondades
que en eclipse de amor
y en madero de sangre
fuiste signo patente
de un corazón de carne.